BLOG DE ACTIVIDADES DE LA MATERIA TRABAJO Y CIUDADANÍA, DE 6to. AÑO DEL NIVEL SECUNDARIO


lunes, 10 de febrero de 2014

El trabajo y la ciudadanía

"Trabajo y Ciudadanía" es el nombre del espacio que tiene este blog, haciendo referencia a la materia que comenzas a cursar. 
Lógicamente, nuestra sociedad valora en gran manera el trabajo. Por otra parte, en estos últimos años, otro concepto, "ciudadanía", también se ha hecho presente. El ejercicio libre de la misma es, en ocasiones, un reclamo tan usual como aquellos que se suceden ante la falta de oportunidades laborales.
Ahora bien, comúnmente, ambos conceptos se encuentran separados. ¿Debe admitirse esta separación? ¿O es que uno no se comprende cabalmente sin el otro?

Te invito, como introducción al espacio que comenzamos a compartir, a que leas el pensamiento de Jean Ives Calvez, un sacerdote jesuíta, polítólogo y catedrático de Centro Sevres de París y de la Universidad de Georgetown, en EE.UU.:

"Trabajo y ciudadanía están estrechamente ligados, sobre todo desde la Revolución Industrial. La economía contemporánea tiene, ciertamente, una tendencia a separarlos, pero nosotros ¿debemos admitir esta separación? Este será el principal punto que trataré a continuación.
En primer lugar me pregunto: el trabajo ¿hacía al ciudadano en la Edad Media? Bastante poco, pienso; podemos tomar como ejemplo al campesino, siervo atado a su señor y a la tierra. O bien su relación política –y no verdaderamente una relación de ciudadanía– que consistía precisamente en el vínculo feudal, lo más importante para el hombre de esa época. El artesano era a menudo más independiente. Su status social contribuía a su ciudadanía. Las corporaciones tenían un rol y gozaban, en principio, de reconocimiento en las ciudades e incluso en las aldeas: ahí entonces, los hombres estaban presentes por su trabajo, por su profesión, no como ciudadanos abstractos o en sí. (El campesino no era nadie fuera del vínculo con el señor).
El trabajo asumido y protegido por la ciudadanía
Con la Revolución Industrial el trabajador se convirtió, en gran medida, en asalariado, contratado en la fábrica por un sueldo pero no era miembro de la realidad social determinante: la sociedad de capitales. De esta forma se instituyó la gran división entre capital y trabajo que han analizado y denunciado los socialistas, especialmente Marx. Al mismo tiempo había nacido la sociedad política democrática excediendo a los “antiguos regímenes” feudales o monárquicos: la sociedad de ciudadanos, todos miembros; iguales al menos en un principio. 
De esta forma el trabajo, frágil y precario,va encontrando poco a poco –demasiado poco al principio– pero pronto, mayor protección en la ciudadanía. El amplio derecho del trabajo derivó de esta. Principalmente a principios del siglo XX, el trabajo dejó de ser un asunto meramente privado o contractual..."
Te invito a que puedas seguir leyendo más del artículo en:


¿Es el trabajo un elemento fundamental en la construcción y el ejercicio de la ciudadanía?

Esta pregunta esta presente de forma implícita en el artículo de Yves Calvez. Para tratar de responderla, el politólogo francés recurre al pensamiento desarrollado por diferentes intelectuales. A saber:

Marie-Dominique Cheng: este teólogo francés opinaba que, en la sociedad actual, el trabajo es tan importante que nuestra civilización no puede ser considerada sino como una Civilización del Trabajo, siendo la participación de cada uno fundamental.
Karl Marx: Sin lugar a dudas, el trabajo era considerado por el pensador alemán como un elemento clave en el desarrollo humano. Para él, el trabajo era la materialización del espíritu, las posibilidades creativas del ser humano. 
Su consideración del trabajo es muy importante para entender sus ideas sobre la lucha de clases y el socialismo.
Hannah Arendt: esta filósofa política argumentaba (por ejemplo en su obra La condición humana) que el trabajo sirve únicamente para satisfacer necesidades básicas. Lo que realmente hace pleno al hombre es sus creaciones, en tanto que las mismas no sirvan solamente a la subsistencia.
Jean Marc Ferry: este filósofo francés opinaba negativamente en relación a la importancia desmesurada que actualmente se le da al trabajo. Para él, el trabajismo era la conducta impuesta por la sociedad en la que cada individuo debe, por todos los medios, asegurarse un trabajo. Inevitablemente según Ferry, esto convertiría a las personas en una "dócil manada".